Sigo tanteando el terreno pero mañana me levantaré y volveré a lanzarme de cabeza, aunque espero no vomitar.
Sujeta... Confinada... Cautiva. Pasé seis años de mi juventud así. En el correccional de menores muchos pierden la esperanza. Para mí, estar encerrada fue un estímulo para la venganza y para el juramento de que, una vez saliese, castigaría a aquellos que me habían privado de mi libertad.
Una intención alimentada por la pasión puede ser imposible de detener. Con el tiempo, se gana impulso hasta que se convierte en un impulso para el cambio. Así es como una idea se transforma en motivación, y como la promesa de una niña se hace realidad.
A veces sólo necesitas alejarte de la ciudad, tener otra perspectiva. Pero no siempre puedes ver que necesitas una nueva perspectiva porque tú, bueno, necesitas una nueva perspectiva para poder verlo. Es complicado.
Abre los ojos. ¿Qué ves? ¿Más posibilidades? ¿Un nuevo punto de vista te da más esperanzas? Ese es el objetivo, aunque no siempre funciona así. A veces, un cambio de perspectiva te hace ver lo que has perdido.
Durante los últimos veinte años una de las herramientas más valiosas que un doctor tiene es el algoritmo. La queja principal de tu paciente entra en una caja, y luego, la fórmula que te ayuda a decidir qué hacer después. ¿Pero qué ocurre cuando el problema no cabe en una caja? Bueno... De repente estás solo, inesperadamente, con miles de caminos entre los que elegir.
¿Qué vas a hacer? ¿Qué vas a decidir cuando estás a oscuras? ¿Cómo te aseguras de que no estás cometiendo el peor error en la vida de alguien? Cierras los ojos, bloqueas todo y a todos a tu alrededor, y rezas para que la voz que hay dentro de ti tenga razón. Porque cuando has tomado una decisión no puedes volver atrás.
La cirugía es un acto individual. Damos un paso adelante hacia la mesa con el bisturí en la mano y lo hacemos solos. El aislamiento puede empezar a definirte, porque aunque estés rodeado de un equipo, de lo que realmente dependes es de tu entrenamiento, de tus decisiones, de tu inteligencia, de tus manos, tus suturas... Todo depende de ti.
Los cirujanos están entrenados para estar solos, para ser artistas solitarios, para ser Mavericks dentro y fuera del quirófano. Pero la verdad es que nunca estamos solos. Estamos subidos sobre los hombros de los que llegaron antes que nosotros. Estamos de pie uno al lado del otro con los colegas que nos han apoyado y preparado. Cuando todo viene de tu entrenamiento, de tus elecciones, tu sentido común, tus manos y tus puntos. Cuando todo se viene abajo.