sábado, 5 de abril de 2014

ANATOMÍA DE GREY 10x18

Una persona normal se toca la cara unas dieciocho veces cada hora que está despierta. Eso te hace susceptible a infecciones unas cien veces al día. La infección tiene el desagradable hábito de sacar provecho de nuestros comportamientos diarios; se extiende al tocar puertas, escritorios, botones de ascensor, bolis, tazas compartidas, incluso el dinero. Todo lo que podemos hacer es hacer lo que podamos para evitar que se extienda porque una vez sale fuera, la infección normalmente gana.




Es un hecho conocido que los médicos son los peores pacientes. Ignoramos nuestros síntomas hasta que estamos boca abajo en el suelo. Nos gusta pensar que somos de una especie diferente a nuestros pacientes, pero ninguno de nosotros somos invencibles. Finalmente, tenemos que hacer frente al hecho de que somos humanos. Y que a veces, incluso el más poderoso de nosotros necesita ayuda.

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